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Cada año te repites a ti mismo que esto no es vida, que el trabajo del asesor en el mes de enero es un suplicio y que, como propósito de este año, vas a hacer cambios en tu gestión y asesoramiento para que sea el último. 

Durante los últimos años trabajando codo con codo con asesorías, hemos oído este pensamiento centenares de veces. Tienes razón, así no podemos seguir.

Somos conscientes de que las exigencias de la administración pública son cada vez mayores en plazo y forma y han delegado una mayor responsabilidad al asesor. A estos aspectos hay que sumar que el cliente es cada día más exigente, lo que conlleva un incremento exponencial de trabajo y gestión, con una importante reducción de la rentabilidad.

Por un lado, la globalización, la democratización del conocimiento, la eclosión de las aplicaciones cloud, los cambios en los hábitos sociales con relación a la tecnología y un cliente hiper-conectado e informado deberían ser unas ventajas para todos. Pero ¿las estamos aprovechando?

Además, se confirma la pérdida de valor de los servicios tradicionales: laboral, fiscal, contable… y, junto con ello, una guerra de precios que afecta directamente a la rentabilidad de nuestras empresas.

La tecnología debe ayudarnos, pero ¿cómo hago para que mis clientes colaboren conmigo en esta gestión? ¿Cómo convenzo a mis clientes y a mi equipo de que este es realmente el camino? ¿Cómo hago que esto se convierta en una ventaja real para ellos, aportándoles un servicio actual con un plus de asesor de su negocio? Sé hacerlo, tengo su confianza, sé cómo está, qué le preocupa, por las situaciones difíciles por las que pasa y tengo solución a muchas de sus preocupaciones, pero no tengo tiempo. Lo sabemos.

Creemos que la solución pasa por analizar los siguientes puntos:

  • Observar dónde y a qué dedico mi tiempo y el de mi equipo, así como mis procesos. En cuáles aporto valor y en cuáles no.

  • Tener un mayor control del cliente y estudiar los puntos de contacto entre ambos, para hacerlos más eficaces, óptimos y convertirme en su asesor de negocio de verdad. Analizar la satisfacción real del cliente, cómo evoluciona, cómo la mejoro y qué más puedo hacer para ellos (oportunidades y posibilidades que tenemos delante y que ayudarían aún más a nuestro cliente y a nuestra asesoría).

  • Aprovechar la tecnología de verdad, para disponer de toda la información de los clientes en tiempo real y una comunicación transparente con ellos. Que no me tengan que enviar su información cada mes/trimestre, sino que la tenga siempre disponible y así pueda darles un servicio proactivo y ser yo quien les llame para ayudarles. Los nuevos sistemas permiten reducir las tareas administrativas y manuales, por lo que podemos invertir el tiempo ahorrado en nuevas propuestas que incorporen valor añadido, que respondan a lo que realmente quieren nuestros clientes y no meramente a lo que necesiten. Las plataformas de gestión colaborativa son ya una realidad.

  • Mirar fuera de mi despacho, como lo están haciendo mis compañeros cercanos y no tan cercanos (la evolución de despachos europeos ha superado ya esta etapa y podemos aprender mucho de ellos).

  • Pararse un segundo para pensar dónde me gustaría estar en los próximos años, definiendo así una estrategia y un camino.

Esta es la misión de TimeNow. Que sea el último enero que padezcas de esta forma.

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