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Sobre la digitalización, los negocios y la sociedad

De acuerdo con la ponencia de Genís Roca (arqueólogo, presidente de RocaSalvatella y director del postgrado de Transformación Digital de las Organizaciones en la BSM de la Universitat Pompeu Fabra), llegamos a la conclusión que, si leemos el pasado y tratamos de entenderlo, podemos realizar proyecciones hacia adelante.

No tenemos una bola de cristal, pero sí podemos establecer un patrón que nos ayude a entender y definir un modelo que, según las evidencias, se repite hasta la fecha y así poder intentar entender qué está pasando con el fenómeno de la transformación digital en asesorías y despachos.

Los factores del cambio

Mirando hacia atrás, por lo visto, hay dos factores que siempre que han aparecido han provocado una situación de crisis del modelo anterior y un posterior cambio de era, obligando a los antiguos líderes a abandonar el mando por la desconfianza generada en el sistema y apareciendo nuevos modelos de gestión. De verdad, no es la primera vez que ocurre.

Primer factor. Cambio en el modelo productivo

El primer factor tiene lugar cuando aparece una nueva tecnología que mejora el modelo de producción anterior. Este factor ha provocado un cambio de líderes y un cambio de era desde la era nómada hasta la actualidad. Por ejemplo, cuando se descubrió que se podían moldear las piedras para construir herramientas; o cuando se descubrió que mediante recursos fósiles se podía generar energía; o cuando se descubrió la electricidad. Actualmente, estamos en un punto en que Internet ha vuelto a modificar el modelo de producción anterior. Por este motivo, hay evidencias que estamos ante un cambio de era hacia el modelo digital.

Segundo factor. Modificación de los sistemas de transmisión del conocimiento

Paralelamente, hay un segundo factor, que cada vez que ha ocurrido (de forma independiente) ha producido también un cambio de era. Estamos hablando de la aparición de tecnologías que permiten la modificación de los sistemas de transmisión del conocimiento, de la que también hay evidencias que demuestran cambios relevantes en la sociedad: desde la simbología originada en el antiguo Egipto, en Mesopotamia y en China, hasta la aparición de medios como la radio, Internet y las redes sociales.

Hasta la fecha, el cambio de uno solo de estos factores había provocado una crisis de modelo y una evolución significativa en la sociedad hacia una nueva era. Lo realmente relevante es que, por primera vez en la historia, los dos factores confluyen y dan lugar a la era digital, provocando un doble impacto en la sociedad, una crisis del modelo y cambios disruptivos en todo nuestro entorno.

¿En qué punto estamos de la era digital?

Analizando el pasado, debemos ser conscientes de que estos procesos de cambios de era no suceden en menos de 100 años. Esto significa que, leyendo el pasado, aunque estemos ante una crisis de modelo con doble impacto provocado por la revolución digital, debemos tener claro que establecer este modelo no debería durar menos de 100 años (veremos). Analizando esta era, por muy rápido que nos parezca que evolucione la transformación digital, llevamos menos de 30 años y podrían quedar 70 años aún de revolución digital. Además, analizando estos 30 años, detectamos que hay diferencias claras y hemos pasado por 3 puntos claves de la revolución digital:

  • Desde 1995 hasta 2005, las empresas y los gobiernos empiezan a utilizar Internet y a gestionar procesos. Además, se permite por primera vez a los particulares contratar este servicio.

  • Desde 2005 hasta 2015, los ciudadanos adquieren protagonismo y se les permite la generación de contenido gratuito (blogs, RRSS, mensajería instantánea, etc.), potenciando así la interacción y participación de la población, por lo que la mayoría de las personas adquieren un equipo informático y móvil. Empiezan a aparecer soluciones de colaboración, para trabajar a tiempo real y así optimizar procesos y poder dar un servicio distinto y proactivo.

  • Desde 2015 hasta 2025, se observa y se pronostica la evolución de la inteligencia de las cosas, gracias a sensores captadores de datos y algoritmos que permiten una personalización extrema de nuestra vida diaria. Se consolidan las soluciones de colaboración, de forma que ya no solo se puede estar conectado con el cliente a tiempo real, sino que se le puede monitorizar con el fin de darle un servicio más personalizado, a tiempo real y preventivo. Las ventajas de este modelo nos permiten: >>Minimizar el impacto de la estacionalidad habitual de los despachos (ya que se captan los datos de los clientes constantemente y no solo de forma trimestral). >>Asesorar al cliente durante todo el año, ya que se obtienen datos a tiempo real y se puede trabajar de forma proactiva con ellos. >>Darles un servicio relacionado con su negocio y no tanto de introducción de datos. El trabajo administrativo se realiza más automáticamente y la labor del profesional es la de supervisar y asesorar al cliente. >>Disponer de más tiempo para generar nuevos servicios que tengan más valor para el cliente y obtener otros ingresos.

Está claro que la revolución digital produce cambios en nuestra interacción con las personas, los despachos y las cosas (solución tecnológica, en este caso), provocando así un cambio radical de visión. Por ejemplo, en el área sanitaria se prevé que pasaremos del tradicional llamaré al médico, parece que no me encuentro bien a decir me ha llamado el médico y dice que no me encuentro bien. De la misma forma, un asesor hoy en día ya puede tener el mismo tipo de relación con su cliente para indicarle los puntos a mejorar en su negocio y ayudarle en las estrategias a seguir, no solo en los ámbitos fiscal, laboral y contable, sino también en otras áreas, y juntos hacer que el negocio del cliente sea más fructífero. Creemos que este es el camino.

Obviamente, cada cambio de era produce una modificación de reglas para reorganizar el nuevo modelo, con enfrentamientos, héroes y víctimas. Los fabricantes de soluciones están librando esta batalla para ofrecer una mejor solución al cliente, pero no todos han entendido que la clave no está tanto en la tecnología, sino en el cambio de perspectiva de las personas. En ello estamos trabajando.

No estamos en una era de cambios, sino en un cambio de era caracterizado por la digitalización de prácticamente todo lo que nos rodea (Emérito Martínez).

Es el momento ideal para hacer negocios, siempre que estemos preparados para afrontar estos retos. Basándonos en ser éticamente responsables, se trata de utilizar la tecnología para captar los datos necesarios para responder a las preguntas adecuadas y analizarlos a correctamente; el objetivos es dar un servicio más personalizado, y a la vez escalable gracias a la optimización de procesos e información disponible, y conseguir una relación directa de confianza con el cliente final.

No olvidemos que detrás de todo el proceso está la relación entre las personas. Sin ellas, no existiría negocio.

Las tecnologías nacen, crecen y se reproducen constantemente. Por este motivo, hay que ser el más rápido adoptando estos modelos (o al menos probándolos), analizar las ventajas que suponen (para nosotros y para nuestros clientes) y convencerlos de los beneficios que les aporta. Solo así alcanzaremos el éxito. El truco es no olvidarse de seguir innovando… Ahora todo va más rápido y no podemos parar.

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